¡La Calçotada! Todo sobre la tradición catalana que conquista paladares
Si hay una experiencia gastronómica auténtica en Cataluña que combina sabor, tradición y festividad, esa es la calçotada. Pero, ¿qué es exactamente el calçot y por qué genera tanto entusiasmo en los amantes de la comida?
El calçot es un tipo de cebolla tierna y alargada, similar a un puerro, que se cultiva especialmente en la región de Tarragona. Su sabor es más dulce y suave que el de la cebolla convencional, lo que lo hace perfecto para asarse a la brasa y disfrutarse con una salsa especial llamada salsa romesco o salvitxada.
La calçotada es una celebración gastronómica típica de Cataluña, principalmente en la provincia de Tarragona. El pueblo de Valls es considerado la cuna de esta tradición y cada año acoge eventos dedicados a esta delicia culinaria. Sin embargo, la costumbre se ha extendido por toda la comunidad y es común encontrar calçotadas en Barcelona, Girona y Lleida durante la temporada.
Los mejores destinos para disfrutar de una calçotada
Si quieres vivir la experiencia completa de una calçotada, estos son algunos de los mejores lugares para hacerlo:
Valls (Tarragona): Es la capital de la calçotada y el lugar donde se originó esta tradición. Cada año celebra la Gran Festa de la Calçotada, con concursos y degustaciones.
Barcelona: En la ciudad condal puedes encontrar restaurantes especializados que sirven calçots durante la temporada.
Montblanc: Este encantador pueblo medieval de Tarragona ofrece experiencias gastronómicas auténticas con calçots.
Masías y restaurantes rurales: Muchas masías catalanas organizan calçotadas tradicionales en entornos naturales, brindando una experiencia única.
Curiosidades sobre los calçots
Se dice que fueron descubiertos accidentalmente por un campesino de Valls en el siglo XIX, al cocinar cebollas enterradas en la tierra.
La calçotada no es solo una comida, sino un ritual: los calçots se asan en fuego vivo, se envuelven en papel de periódico y se pelan con las manos antes de ser sumergidos en la salsa.
Se suelen comer acompañados de carne a la brasa, pan tostado con ajo y tomate, y regados con buen vino o cava.
Existe una forma tradicional de comerlos: levantando el calçot con la mano y dejándolo caer directamente en la boca.
Si visitas Cataluña entre finales de invierno y principios de primavera, una calçotada es una experiencia que no puedes perderte. ¡Prepárate para ensuciarte las manos y disfrutar de un festín inolvidable!