Trump declarará el inglés como idioma oficial de EE.UU: ¿Por qué nunca lo fue?

Aunque el inglés es la lengua predominante en el país, la diversidad cultural e histórica ha impedido su oficialización a nivel federal.

Durante décadas, el debate sobre si el inglés debería ser el idioma oficial de Estados Unidos ha dividido opiniones.

El expresidente Donald Trump firmó recientemente una orden ejecutiva para establecer el inglés como idioma oficial del gobierno federal, eliminando la obligación de que las agencias gubernamentales ofrezcan servicios en otros idiomas. Sin embargo, esta acción se enmarca dentro de un debate histórico que se remonta a los propios inicios de la nación.

La diversidad lingüística y la ausencia de una lengua oficial

Desde su independencia en 1776, EE.UU. ha sido un país conformado por inmigrantes de todas partes del mundo, lo que ha generado una riqueza lingüística considerable. A pesar de que el inglés se ha consolidado como el idioma mayoritario, nunca se ha declarado oficialmente como la lengua del país. Esta decisión se ha debido en parte a los principios fundacionales de diversidad y libertad que rigen la nación.

A lo largo de la historia, diversos presidentes y líderes políticos han manifestado su interés en hacer del inglés la lengua oficial. Ya en 1753, Benjamin Franklin expresó su preocupación por el crecimiento de comunidades que hablaban otros idiomas, como los alemanes en Pensilvania. En 1919, el presidente Theodore Roosevelt declaró que "solo hay lugar para un idioma en este país, y es el inglés". Sin embargo, estos esfuerzos no se tradujeron en legislaciones federales.

Intentos de oficializar el inglés

El movimiento "English-only" cobró fuerza en los años 80 con la intención de establecer el inglés como lengua oficial. Desde entonces, al menos 31 estados han aprobado leyes en este sentido, aunque a nivel federal los intentos han fracasado. Incluso en 2021, un grupo de legisladores republicanos presentó una propuesta para oficializar el inglés, pero no logró avanzar en el Congreso.

La orden ejecutiva de Trump busca revertir los requisitos de accesibilidad lingüística en agencias gubernamentales, aunque no prohíbe el uso de otros idiomas en servicios públicos. Según sus defensores, esta medida fomentará la cohesión nacional y mejorará la eficiencia gubernamental. Sin embargo, los críticos argumentan que puede perjudicar a los inmigrantes y minorías lingüísticas, en particular a la comunidad hispana, la segunda más numerosa del país, con más de 40 millones de hablantes de español.

La realidad lingüística de EE.UU.

A pesar de la ausencia de una lengua oficial, el inglés es el idioma principal del 91% de la población, lo que refleja su papel central en la vida cotidiana. No obstante, la diversidad lingüística sigue siendo una característica fundamental del país. Estados como Hawái han dado reconocimiento oficial a idiomas nativos, mientras que en ciudades con alta presencia de inmigrantes, como Los Ángeles y Nueva York, el español es ampliamente utilizado en la administración pública y los servicios.

La decisión de Trump reaviva una discusión que ha perdurado por siglos. Aunque el inglés continúa siendo el idioma predominante, la identidad multicultural de EE.UU. sigue desafiando la idea de imponer una lengua oficial a nivel federal.

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