Tragedia en Tasmania: Más de 150 falsas orcas varadas, 90 tuvieron que ser sacrificadas
Esta joya natural reconocida por su biodiversidad, se ha convertido en el epicentro de un misterio marino que necesita respuestas antes de que se sigan repitiendo estos episodios.
El paraíso natural de Tasmania se convirtió en escenario de una desgarradora tragedia marina. Más de 150 falsas orcas (Pseudorca crassidens), grandes delfines depredadores, quedaron varadas en una playa remota del estado australiano. A pesar de los desesperados esfuerzos de rescate, la mayoría de los animales no pudo ser salvada. Ante la imposibilidad de devolverlas al océano, las autoridades tomaron la difícil decisión de sacrificar a los 90 ejemplares que aún seguían con vida.
Un fenómeno cada vez más frecuente
El varamiento masivo ocurrió cerca del río Arthur, en el noroeste de Tasmania, una región de difícil acceso. Las falsas orcas, caracterizadas por su tamaño impresionante (los machos alcanzan hasta seis metros de largo y pesan entre una y dos toneladas), son animales extremadamente sociables y suelen moverse en grandes bancos. Sin embargo, esta misma característica puede condenarlas cuando uno de sus miembros se desorienta, ya que los demás lo siguen hasta la costa sin posibilidad de regreso.
El biólogo Kris Carlyon, experto en varamientos de cetáceos, describió el sitio como "el más complicado" que ha visto en sus 16 años de trabajo en la región. "Hicimos todo lo posible, pero no había opciones para un rescate exitoso", admitió.
Un misterio sin resolver
La causa del varamiento sigue siendo un enigma para los científicos. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), las falsas orcas están ampliamente distribuidas en los océanos del mundo, aunque no de forma abundante. Además, son una de las especies más propensas a los varamientos colectivos.
Expertos han señalado que el fenómeno se ha vuelto cada vez más frecuente en diversas partes del mundo, pero las razones exactas siguen sin esclarecerse. "Podría estar relacionado con la actividad humana, las condiciones oceánicas o incluso errores de navegación", explica. Lo que sí es un hecho es que Tasmania ha sido un punto crítico para este tipo de eventos durante décadas.
El doloroso desenlace
El rescate se vio dificultado por la ubicación aislada y la complejidad de mover a animales tan pesados. Después de numerosos intentos fallidos, los equipos de conservación tomaron la decisión más dolorosa: aplicar la eutanasia a los delfines que aún respiraban, poniendo fin a su sufrimiento.
Las imágenes de la tragedia han dado la vuelta al mundo, recordándonos lo poco que sabemos sobre estos majestuosos habitantes del océano y la necesidad urgente de estudiar las causas de estos varamientos.