El cambio de hora en el mundo, una tradición en debate ¿Cuándo debes hacerlo?

Cada año, en marzo y octubre, muchos países realizan el tradicional cambio de hora, una práctica que genera preguntas sobre su utilidad y futuro.

Aunque su propósito principal es aprovechar mejor la luz solar y reducir el consumo energético, este ajuste sigue siendo motivo de debate en diversas regiones del mundo. ¿Cuándo se cambia la hora? ¿Qué países lo aplican? ¿Y hasta cuándo se seguirá haciendo? Descubre cómo esta práctica influye en los viajeros y qué destinos la adoptan.

El horario de verano y su propósito

Con la llegada de la primavera, muchos países adelantan sus relojes una hora para optimizar el uso de la luz natural en los meses con más horas de sol. Este ajuste permite reducir el uso de iluminación artificial en las tardes y fomenta actividades al aire libre con luz solar. Sin embargo, cuando llega el otoño, los relojes se retrasan para volver al horario estándar.

En Europa, el horario de verano se implementa el último domingo de marzo, cuando los relojes avanzan de las 02:00 a las 03:00, perdiendo una hora de sueño. Esta medida se mantiene hasta el último domingo de octubre, momento en el que los relojes se atrasan una hora, volviendo al horario de invierno.

Impacto en los viajeros y en la vida cotidiana

Para los viajeros, el cambio de hora puede significar diferencias en los horarios de vuelos, trenes y reservas de hotel. Es fundamental verificar la hora local en cada destino para evitar contratiempos. Además, este ajuste puede afectar la adaptación del reloj biológico, especialmente en trayectos largos o con múltiples husos horarios.

Algunas personas experimentan alteraciones en su sueño y en su estado de ánimo durante los primeros días del cambio. Este impacto es más notorio en niños, adultos mayores y personas con trastornos del sueño.

¿Hasta cuándo se hará el cambio de hora?

En la Unión Europea, el cambio horario sigue regulado por normativa comunitaria. Sin embargo, desde 2018 se ha debatido su eliminación. Una consulta pública reveló que el 80% de los encuestados estaba a favor de suprimirlo. Aunque se propuso que cada país decidiera si mantener el horario de invierno o el de verano de forma permanente, la falta de consenso ha impedido su aplicación.

En España, un comité de expertos analizó la posibilidad de adoptar un único huso horario alineado con Portugal y Reino Unido (GMT en invierno y GMT+1 en verano), pero hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo definitivo.

Según el calendario actual, los próximos cambios de hora en España serán:

  • 30 de marzo de 2025 (adelanto de una hora)

  • 26 de octubre de 2025 (retraso de una hora)

  • 29 de marzo de 2026 (adelanto de una hora)

  • 25 de octubre de 2026 (retraso de una hora)

No obstante, estas fechas podrían modificarse si la Unión Europea finalmente decide eliminar el cambio horario.

Países que aplican el cambio de hora

Menos del 40% de los países en el mundo continúan ajustando sus relojes dos veces al año. La mayoría de ellos se encuentran en Europa, América del Norte y algunas regiones de Oceanía y Sudamérica. Sin embargo, las fechas y regulaciones varían:

  • Estados Unidos y Canadá: el horario de verano comienza el segundo domingo de marzo y termina el primer domingo de noviembre. No todo el territorio estadounidense lo adopta: Hawái, gran parte de Arizona y territorios como Puerto Rico y Guam mantienen un horario fijo todo el año.

  • México: eliminó el horario de verano en 2022, pero algunas ciudades fronterizas con EE.UU. aún lo aplican para sincronizarse con su vecino del norte.

  • Chile: ajusta sus relojes en septiembre y vuelve al horario estándar en abril.

  • Brasil y Australia: la situación es más fragmentada. En Brasil, solo ciertas regiones lo aplican, mientras que en Australia, algunos estados como Queensland y el oeste del país optan por no modificar la hora.

El cambio de hora sigue siendo un tema en debate en muchas partes del mundo. Para los viajeros, entender estos ajustes es clave para evitar imprevistos en sus desplazamientos. Si bien la Unión Europea podría suprimir esta práctica en el futuro, por ahora, millones de personas seguirán ajustando sus relojes dos veces al año.

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